EUTANASIA
“LA MUERTE NO ES LA PEOR DE LAS ENFERMEDADES. ES PEOR
EL DESEO DE MORIR Y NO PODER CONSUMARLO”
SÓFOCLES, AÑO 406 a. C.
EUTANASIA
“LA MUERTE NO ES LA PEOR DE LAS ENFERMEDADES. ES PEOR
EL DESEO DE MORIR Y NO PODER CONSUMARLO”
SÓFOCLES, AÑO 406 a. C.
CONCEPTO
Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, eutanasia es el
acontecimiento voluntario de la vida de quien sufre una enfermedad incurable,
para poner fina a sus sufrimientos.
EUTANASIA PASIVA.
Es el fallecimiento de un enfermo terminal tras omisión de tratamientos,
que aún suponiendo le puedan prolongar su vida, se consideran inapropiados al no
mejorar su calidad de vida o incluso poder deteriorarla aún más.
EUTANASIA INDIRECTA.
Es la anticipación de la muerte por el principio del doble efecto. Con el
objetivo de tratar sus síntomas al enfermo se le administran medicamentos
contra el dolor y tranquilizantes que precipitan la muerte como efecto
secundario.
EUTANASIA ACTIVA VOLUNTARIA.
Es la acción destinada a provocar la muerte de una persona que padece una
enfermedad terminal o irreversible que le causa sufrimientos, considerados –por
la mayoría de las personas- importantes, y sentidos subjetivamente como
insoportables, siempre que sea debidamente informada de su estado y pronostico
atendiendo a su petición libre, voluntaria y reiterada, con el único fin de evitarle
estos sufrimientos.
DESPENALIZACIÓN DE LA EUTANASIA.
Holanda fue el primer país en el que se legalizó la eutanasia. Ayudar a un
enfermo terminal a morir, bajo ciertas condiciones, es legal desde 2002, aunque
su práctica ya era tolerada desde 1997. actualmente la justicia holandesa ha
permitido al hospital de Groningen, bajo un estricto protocolo, llevar a cabo la
eutanasia en los niños.
El derecho a la vida es el bien jurídico más protegido de cualquier
legislación. La palabra eutanasia no aparece en ningún punto de la normativa
española y hasta 1995 ayudar a una persona a suicidarse era considerado
homicidio.
Se han planteado varias proposiciones de ley, pero ninguna ha sido
aprobada. En ella se pide el derecho al paciente a decidir libremente, una vez
informado, el tratamiento médico que se le vaya a aplicar.
Para la persona que no cree en la existencia de la vida después de la muerte ni de un Dios de quien ha recibido la vida y que es el quien en ultimo lugar la puede valorar, la muerte y el sufrimiento físico o psíquico que la acompañan se convierte en un sin sentido, desde una comprensión materialista de la vida y desde la afirmación de la libertad como supremo valor humano, no es fácil negar al hombre la capacidad de decidir morir.
Las instituciones pro-eutanasia ponen como bandera de batalla la compasión hacia los enfermos y el derecho del enfermo a decidir, así como la muerte digna, sin embargo el asesinato o el homicidio no es la solución. La muerte digna para el enfermo solo será posible si además de los medios técnicos para aliviar legítimamente el dolor físico se crea un ambiente humano con la cercanía de los seres queridos, con la ayuda espiritual y afectiva que necesita el enfermo, la verdadera piedad y compasión no es la que quita la vida sino la que la cuida hasta su final natural.
Solo si se refuerza el respeto a cada persona y a la humanidad, solo si vivimos la solidaridad hasta las últimas consecuencias con los débiles y los postergados de la tierra podremos evitar que el modo de vida de los fuertes se convierta en ruina y condena a muerte por eutanasia social utilitarista para los débiles.
En el prefacio de un libro dedicado a los hospitales se narraba la muerte de un paciente, al que la enfermera de turno había encontrado muerto en la Unidad de Cuidados Intensivos, después de que el mismo se había desconectados los tubos, el había dejado una nota: “Doctor, el enemigo no es la muerte, el enemigo es la inhumanidad”
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